Mostrando entradas con la etiqueta HEGEL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta HEGEL. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de junio de 2021

¿ POR QUÉ QUEREMOS TANTO A SPINOZA ? SE pregunta Žižek






 Escrito por Luis Roca Jusmet

 En un texto que escribió el filósofo esloveno Slavoj Žižek el año 2007 dedicado a Spinoza titulado "Entonces, ¿ qué es Spinoza ?


En el texto, el filósofo señala un lugar común: Spinoza, Kant y Hegel como las tres vías modernas de la filosofía. Žižek es un hegeliano que considera a Kant como el auténtico iniciador de la filosofía, en el sentido moderno del término. 

Žižek empieza su texto señalando, con una cierta ironía, que todo el mundo ama a Spinoza. Lo quieren los marxistas althusserianos, los deleuzianos y los demócratas radicales como Toni Negri.

Cada cual lo entiende a su manera, pero en todos los casos sorprende como todos estos materialistas, heterodoxos y críticos con el sistema reivindican a ese Spinoza, convencionalmente racionalista y panteísta.

Žižek señala el carácter antijudío de Spinoza, su carácter realmente transgresor con respecto a la tradición de la que parte: no hay una Otredad radical (en la línea de Lévinas y Derrida) ni tampoco hay redención. Pero lo que realmente niega Spinoza, nos dice Žižek, es la negativamente. Esta es la gran diferencia con Hegel. La Substancia es completa, es la Unidad a través de la diversidad, sin conflictos, sin fisuras. Todo es, todo es una potencia que se despliega. Lo negativo es irreal, e producto de la imaginación, de las ideas inadecuadas. Todo es necesario, todo está bien. Se sitúa en la tradición aristotélica de la buena vida. Únicamente las pasiones que surgen de la ignorancia son obstáculos. La moral de una ilusión porque el deber es la incomprensión del curso de las cosas. No hay que forzar. Disuelve la diferencia entre hecho y el derecho. La justicia no puede ser otra cosa que el desarrollo de la potencialidad que se actualiza.

¿Qué falta? Falta la falta humana instaurada por el Orden simbólico, por la alienación en el lenguaje y la ley. Spinoza, añado yo, habla de la separación como la distancia de las pasiones. Pero las pasiones se mueven en lo imaginario. Spinoza niega, como bien dice Žižek, lo simbólico. Lo simbólico es el significante que asesina la cosa, que nos hace perder la naturalidad. Señala un límite y este límite parecería no existir en el tercer grado de conocimiento, la intuición de Dios. Hace años fui a un curso que daba un ucraniano que dijo que Spinoza negaba la castración simbólica. Ahora entiendo lo que quería decir. Para Spinoza no hay tensión y el mismo deseo no surge de la carencia sino de la plenitud.

Todo esto me recuerda dos cosas. Una un texto de Robert Marishi en el que oponía el deseo desde la plenitud al deseo desde la carencia de Schopenhauer. Schopenhauer es el que está en la línea de Freud, de Lacan y de Žižek Aquí relaciono libremente el budismo triste de la India, el que le gustaba a Schopenhauer, con el más alegre de China. François Jullien, en sus libros sobre China y los sabios chinos, está muy cerca de Spinoza. A Žižek no le gusta. Le gusta más el cristianismo en lo que tiene de traumático. Al final, el psicoanálisis procede de la tradición judeocristiana.

También podemos hablar de política a partir del texto de Žižek. La multitud de Spinoza no es la revolucionaria multitud de la que hablan Negri y Hardt. Tiene un potencial de cambio y de resistencia pero también puede ser una masa violenta irracional. No hay que olvidar la ambivalencia, Spinoza no idealiza ni criminaliza la multitud, como sus epígonos.

Spinoza niega la pulsión de muerte, que es la negatividad humana, lo que nos lleva a la necesidad del orden simbólico. Pero la negación de la Ley, dice Žižek, no conduce a la liberación del deseo. Aquí Deleuze se encuentra a gusto pero Žižek no. La negación de la Ley conduce a un superyó que se impone como un goce oscuro, sin límites.

Materiales para pensar son los que nos proporciona el polémico filósofo esloveno en su lectura, crítica, de Spinoza.

lunes, 25 de diciembre de 2017

PIERRE MACHEREY : SPINOZA CONTRA HOBBES

Resultat d'imatges de pierre macherey

Escrito por Luis Roca Jusmet

 En 1990, el filósofo francés Pierre Macherey (1938) publica en el libro Michel Foucault, filósofo un texto que titula "Por una historia natural de las normas". En el texto Macherey llega a Spinoza y desde allí plantea lo que él considera la crítica que éste realiza a Thomas Hobbes. Aceptando la influencia de Hobbes sobre Spinoza la diferencia sería radical en un punto crucial. 
 Para Hobbes el Estado es una defensa artificial del hombre contra la naturaleza, el hombre está naturalmente dominado por una pulsión agresiva que lleva a una guerra de todos contra todos. La norma-ley que instaura el Estado es una protección del hombre contra sí mismo. Es una concepción totalmente jurídica de la norma, que limita y prohíbe. Los humanos, a través del contrato social, transfieren su soberanía al Estado para que los proteja de sí mismo y de los otros. La norma trasciende lo natural y lo supera a través de la negación de lo natural, teniendo como resultado lo social. Macherey señala que Toni Negri tiene razón cuando ve en este proceso un anticipo de la dialéctica hegeliana. 
 En Spinoza la norma es una expresión de la Naturaleza. La norma social-ley no se contradice con la norma natural sino que es una derivación. Es decir, que la norma social es la manera como se manifiesta en los humanos la norma natural. Y la norma tiene entonces un sentido biológico y positivo de regulación. La norma es más productiva que represiva. Es la potencia que se manifiesta, que genera conflictos y normas para resolverlos. Pero desde sí misma, no desde una autoridad externa. 
 Para Hobbes la política se basa en una antropología donde lo esencial es el miedo a morir como motivación. Hay aquí, añado yo, un trabajo interesante para ver como se relaciona este planteamiento con lo que posteriormente será la dialéctica del amo y el esclavo en Hegel.
Para Spinoza los afectos forman parte de la naturaleza.Las leyes humanas son entonces una formulación del derecho natural donde vence la mayor potencia. Las leyes regulan la potencia humana que se manifiesta en los afectos de la mejor manera posible. Aquí entra entonces la influencia de Hobbes y su teoría del Estado como contrato social. Un acuerdo a través del cual el Estado garantiza la igualdad de derecho, la universalidad del derecho. Pero no solamente como coacción sino también como cooperación. 
Las normas no son trascendentes a lo natural sino son inmanentes.
 Otro aspecto interesante es que en este punto Macherey reconoce la influencia de Spinoza sobre Foucault. En el sentido inmanente y productor, biológico y no jurídico, de la norma. Tanto en el saber como en el poder.

sábado, 16 de diciembre de 2017

JESÚS EZQUERRA GÓMEZ "UN CLARO LABERINTO. LECTURA DE SPINOZA"



Resultat d'imatges de spinoza un claro laberinto



Reseña de 

Un claro laberinto. Lectura de Spinoza



Jesús Ezquerra Gómez

Zaragoza : Prensas de la Universidad de Zaragoza, 201



Escrito por Luis Roca Jusmet


  El inagotable y polémico filósofo Slavoj Zizek se preguntaba 

Jesús Ezquerra Gómez, nos presenta una lectura bastante original y sugerente de Spinoza. Digo bastante porque ya es difícil decir algo nuevo, pero este profesor de Filosofía de la Universidad de Zaragoza le saca punta a la noción de laberinto como hilo conductor de su lectura de Spinoza. La metáfora es interesante y el capítulo introductorio en el que explica los múltiples significados que ha tenido el término resulta un buen punto de partida. El breve epílogo cierra bien el círculo y da una coherencia al conjunto. Entre uno y otro cinco capítulos en los que se abordan cinco aspectos diferentes de la filosofía de Spinoza. Después del epílogo, dos anexos donde se señala como dos itinerarios de lectura de la Ética ( que merecería más explicación, por cierto) y otro de carácter didáctico sobre las cinco partes de la Ética ( que no se corresponden a los cinco partes del libro, ciertamente, porque abordan el conjunto de escritos de Spinoza).
 La primera parte, Dios y la Nada, me parece excesivamente especulativa, aunque no deja de ser sugerente. Spinoza es ateo porque su Dios es la Nada. Hipótesis fuerte. Lo compara con un místico aragonés del siglo XVII, que el autor conoce a fondo,Miguel de Molinos. También lo hace con Plotino y hay incluso referencias a Hegel, con su critica a Spinoza como negador de la negación.. Me parece, de todas maneras, excesivamente retórico y a veces parece que la misma fuerza de las palabras nos hace perder el hilo argumental. Me convence más la exposición de Felipe Martinez Marzoa sobre el Uno-Todo, por ejemplo, la segunda la titula "El individuo es un conjunto de individuos" (Arboleda) y hay aquí presenta las cosas como fuerzas que son pliegues de un conjunto global que no tiene afuera, que es la inmanencia.Continúa luego con el ethos geométrico, que es una interesante reflexión sobre el método spinoziano  donde la síntesis ocupa el lugar que el análisis en Descartes. Síntesis que dibuja un mapa que es, y aquí retoma el título, un claro laberinto. Viene a continuación un título que llama la atención : "Spinoza el que nunca llora". Eñl tema es, por supuesto, la alegría que Spinoza define como lo bueno. Pero acaba deslizándose por un terreno cercano a Bataille y Blanchot relativo al suplicio que me parece que no tiene nada que ver con Spinoza.

Buscar este blog

Entradas populares

Etiquetas