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sábado, 21 de septiembre de 2019

UNA ÉTICA INMANENTE DEL DESEO Y LA VERDAD : SPINOZA, LACAN Y FOUCAULT

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Escrito por Luis Roca Jusmet

 Más allá de las enormes diferencias del marco teórico de Baruch Spinoza, Jacques Lacan y Michel Foucault, hay en ellos un "aire de familia" por utilizar una expresión de Wittgenstein que los vincula. Es este "aire de familia" uno de los elementos ( los otros son divergentes ) que me ha atraído de los tres pensadores. Potentes pensadores dando a la palabra su sentido más fuerte, más preciso.
 Este "aire de familia" lo he formulado con la expresión "una ética inmanente del deseo y la veracidad". Para hacerlo he intentado ir más allá de los significantes. No se trata de comparar lo que cada uno dice del deseo y de la verdad, entre otras cosas porque detrás de estas palabras hay conceptualizaciones diferentes. 
 Por ética inmanente del deseo entiendo un camino singular que surge de lo más propio. No es un sistema normativo ni un Ideal, que siempre vienen del Otro. Lo cual no quiere decir que esto último no sea necesario, en el sentido kantiano de reconocer al otro como un sujeto que también debe poder hacer lo mismo que tú exiges a los otros. Pero este principio universal de carácter formal es el que debe favorecer esta ética a cualquier sujeto. Para lo cual no hay que hablar de deber, como el estoicismo o Kant, sino de deseo. Este deseo implica un trabajo interno pero no es un imperativo normativo universal. Es,como decía antes,singular. Y está ligado a la alegría más que a la tristeza. 
 Para Spinoza las esencias de los modos finitos, que es lo que somos los humanos, son singulares. El trabajo del sabio es el de reconocer sus propias necesidades. El sabio  debe ser capaz de acceder a su esencia singular, de llegar a ser lo que uno es, es decir, de desarrollar su potencia. Significa tener una idea adecuada sobre lo que uno necesita. la libertad es la conciencia de la necesidad. 
 Para Lacan también hay un trabajo, que es el analítico, que nos permite caminar hasta este deseo que nos habita, que nos deja en falta y del que no queremos saber. Es pasar del deseo del Otro, a partir del que construimos nuestro fantasma, a este deseo al que, paradójicamente, nunca accedemos directamente. La libertad es pasar del Yo al Ello, de la ilusión de la identidad a la de la Otra escena, al inconsciente. 
 Para Foucault, finalmente, es el trabajo de construirse como sujeto ético, es la apuesta por una estética de la existencia propia, de este cuidado de sí la que no deja de ser una ética inmanente del deseo ( aunque a él no le guste la palabra). 
 Respecto la veracidad o ética de la verdad vemos en los tres una práctica de desmontar ídolos, de no dejarse engañar por los cuentos que nos cuentan, por las ilusiones que nos engañan y nos llevan al autoengaño. La crítica de Spinoza a lo imaginario, la de Lacan al yo como desconocimiento, la de Foucault a los discursos de normalización y su reivindicación de la parrhesia.
 Fueron tres hombres cuya vida fue testimonio de este compromiso ético, que no cedieron en su búsqueda de un camino propio y que nos legaron tres cajas de instrumentos para que pudieramos encontrar el nuestro. Ninguno de los tres quiso discípulos, aunque todos los tuvieron. 

viernes, 24 de mayo de 2019

LA ÉTICA DE SPINOZA COMO PROYECTO EMANCIPADOR


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  Escrito por Luis Roca Jusmet

 Que uno de los libros más importantes de metafísica ( o de ontología, a gusto del lector) se llame Ética pone de manifiesto la naturaleza del proyecto de Spinoza. Se trata de entender lo que somos para liberarnos de la servidumbre de las pasiones. Es decir, para ser, más libres y felices. Para emanciparnos de nuestras cadenas afectivas, que son las pasiones que nos dominan y que nos impiden ver lo que necesitamos. 
  Spinoza no es determinista, porque para él tenemos un margen de decisión. Otra cosa es que este margen esté determinado por lo que somos y no por un supuesto libre albedrío. Lo que somos depende de un trabajo ascético sobre nosotros mismos más que de una conversión o iluminación. Me parece que, para Spinoza, el tercer grado de conocimiento no es humanamente alcanzable, aunque sí el conatus para alcanzarlo.
 El proyecto es ético pero tiene una dimensión política. Podríamos decir que es un proyecto ético-político siempre que se entienda que la prioridad la tiene la ética. No es una politización de la ética porque no son las coordenadas políticas las que nos van a emancipar. Es un trabajo de cada cual, en un marco cooperativo y de libertades. No es un proyecto moral porque es singular, no un proyecto normativo universal. Es la política la que es normativa en sentido universal, no la ética. La moral no ocupa ningún lugar en este planteamiento. La declaración universal de derechos humanos, por ejemplo, sería en el marco teórico spinoziano una ficción. Pero una ficción útil porque posibilita esta emancipación ética. Sería una ley que cualquier ser humano racional seguiría libremente, como afirma en su Tratado político.

  

domingo, 21 de abril de 2019

VICENTE SERRANO : "LA HERIDA DE SPINOZA"

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 Escrito por Luis Roca Jusmet

  Vicente Serrano nos ofrece un interesante y original ensayo dedicado a Spinoza, donde intenta actualizar su sistema conceptual para analizar la sociedad postmoderna en la que vivimos.

 El primer capítulo se llama, justamente, "La herida de Spinoza". El autor parte del libro del reconocido neurobiólogo Antonio Damasio En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y el sentimiento. A partir de aquí marcará la afinidad entre la manera de entender la relación mente-cuerpo de Damasio y la de Spinoza, ya que ambos lo abordarán como un unidad, en contra de la concepción dualista de Descartes ( criticada en un libro anterior de Damasio titulado El error de Descartes ). Respecto a las emociones y los sentimientos Damasio considera que las emociones son corporales y los sentimientos las representaciones mentales de las emociones. A partir de aquí la hipótesis de Vicente Serrano es que Damasio considera exasperante a Spinoza por la herida que deja abierta, la del dolor y la finitud humana. A Damasio le exaspera el hecho de que Spinoza acepte esta realidad sin abrir ninguna esperanza a la inmortalidad. Vicente Serrano mantiene que es justamente esta la grandeza de Spinoza, la de defender esta serena alegría aún aceptando el dolor y la muerte. Esto lo hace incluso diferente a Platón, para quién la filosofía era "aprender a morir", al estoicismo ( que se ocupa bastante de la muerte ) o a filósofos contemporáneos como Martin Heidegger, que define al hombre como "un ser-para-la-muerte". Spinoza decía que el hombre se ocupaba de la vida y no de la muerte y por tanto no entendía la finitud como una herida. En este segundo punto estoy de acuerdo con Vicente Serrano. Hay en Spinoza una afirmación de la vida que es la aceptación de que somos modos finitos y por tanto sería una deriva de la imaginación querer ser lo que no somos. Pero sobre lo que aquí querría polemizar es sobre la lectura que hace Antonio Damasio de la concepción de la mente y el cuerpo en Spinoza. Pienso que es muy difícil entender lo que dice Spinoza pero hay que intentarlo. Damasio defiende una concepción monista, fisicalista. Para él la mente esta causada por la estructura y las funciones cerebrales. Lo cual quiere decir que el cuerpo es la causa de la mente. Spinoza dice claramente que el cuerpo y la mente se corresponde pero son dos dimensiones diferentes y "ni lo que pasa al cuerpo lo causa la mente ni lo que pasa a la mente lo causa el cuerpo." Es una afirmación fuerte que hay que entender como una tercera vía entre el dualismo ( sea platónico o cartesiano) y el monismo fisicalista. A mi se me escapa lo que realmente significa pero no puedo aceptar atribuirle una respuesta como la de Damasio. Por otra parte no veo calro que los afectos de Spinoza se correspondan con los sentimientos y las afecciones con las emociones. 
 Vicente Serrano transforma "La anomalía salvaje" de Toni Negri ( que como sabemos teoriza a partir del concepto político de "multitud" y considerándolo un precedente de Marx) en lo que él llama "La anomalía tranquila" ( capítulo segundo). Para él autor del ensayo la excepcionalidad de Spinoza viene de otra posición.Para situar la cuestión Vicente Serrano hace un recorrido por la ontología antigua y la ética que de deriva de ella. Es un Cosmos ordenado donde cada cosa ocupa su lugar, perfectamente delimitado. La cuestión del límite es fundamental y la hybris o desmesura es lo insoportable. La aparición del Universo infinito de la ciencia moderna rompe este esquema y lo hace con una idea de saber asociado al poder. Se pierde la naturaleza, convertida en un espacio en el que proyectar un poder que parece que tampoco tiene límites. Rousseau desde la moral y los románticos desde la estética son maneras de intenta recuperar esta naturaleza perdida. 
 Descartes y Hobbes, fundadores de la modernidad y desde posiciones diferentes, fundamentan una metafísica del poder. Spinoza sería la alternativa, la excepción, en este proceso. Es el "perro muerto" que debe recuperarse para buscar una salida a este poder que no acepta límites. Lo hace a partir de su metafísica, en la que hay un Todo formado por modos finitos, es decir limitados. 
 Pasamos al capítulo tercero, "El poder de los afectos". El conatus de cada uno de estos modos finitos está limitado por su propia naturaleza. En el caso del ser humano el poder consiste en reconocer justamente estos límites, lo que Antonio Damasio planteaba como una herida pero que no puede serlo si es lo que somos y lo que queremos ser. Se trata por tanto de asumir con serenidad y alegría esta "herida". Esto es lo que no entiende Antonio Damasio, como comenté en el post anterior.  De la metafísica de Spinoza se desprende entonces una ética similar a la de la antiguedad, basada en la aceptación de la finitud y del dolor. la sabiduría consistirá entonces en saber como administramos el temor y el dolor. La ética es así una segunda naturaleza ( como ya señaló Aristóteles) en la que con los materiales internos y externos que tenemos nos vamos construyendo un carácter.  Spinoza acaba así con la Trascendencia del Ser Perfecto y Creador de Descartes y con la Voluntad de Poder del deseo de Hobbes. Porque es justamente el deseo el protagonista de la Modernidad. Deseo que en Spinoza se basa, como hemos dicho, en el reconocimiento de un conatus que lo que quiere es perseverar, no expandirse sin limites. Este es entonces el afecto ligado a una idea adecuada.
Desde otra perspectiva veo una afinidad entre este planteamiento y el lacaniano de asumir la castración simbolica. Aunque la diferencia es que el deseo, tal como lo entiende Lacan, se basa en la falta estructural y en Spinoza parece que puede ser colmado. Hay también una comparación con Nietzsche que queda en el aire y valdría la pena profundizar y aclarar. Por una lado hay elementos comunes ( como señala Vicente Serrano en la carta de Nietzsche que cita) pero se abre también una profunda ambivalencia. Nietzsche seria la culminación de esta metafísica de la voluntad de poder a la que Spinoza se contrapone, que seexpresa esta afirmación trágica de la vida que los uniría.

sábado, 16 de diciembre de 2017

JESÚS EZQUERRA GÓMEZ "UN CLARO LABERINTO. LECTURA DE SPINOZA"



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Reseña de 

Un claro laberinto. Lectura de Spinoza



Jesús Ezquerra Gómez

Zaragoza : Prensas de la Universidad de Zaragoza, 201



Escrito por Luis Roca Jusmet


  El inagotable y polémico filósofo Slavoj Zizek se preguntaba 

Jesús Ezquerra Gómez, nos presenta una lectura bastante original y sugerente de Spinoza. Digo bastante porque ya es difícil decir algo nuevo, pero este profesor de Filosofía de la Universidad de Zaragoza le saca punta a la noción de laberinto como hilo conductor de su lectura de Spinoza. La metáfora es interesante y el capítulo introductorio en el que explica los múltiples significados que ha tenido el término resulta un buen punto de partida. El breve epílogo cierra bien el círculo y da una coherencia al conjunto. Entre uno y otro cinco capítulos en los que se abordan cinco aspectos diferentes de la filosofía de Spinoza. Después del epílogo, dos anexos donde se señala como dos itinerarios de lectura de la Ética ( que merecería más explicación, por cierto) y otro de carácter didáctico sobre las cinco partes de la Ética ( que no se corresponden a los cinco partes del libro, ciertamente, porque abordan el conjunto de escritos de Spinoza).
 La primera parte, Dios y la Nada, me parece excesivamente especulativa, aunque no deja de ser sugerente. Spinoza es ateo porque su Dios es la Nada. Hipótesis fuerte. Lo compara con un místico aragonés del siglo XVII, que el autor conoce a fondo,Miguel de Molinos. También lo hace con Plotino y hay incluso referencias a Hegel, con su critica a Spinoza como negador de la negación.. Me parece, de todas maneras, excesivamente retórico y a veces parece que la misma fuerza de las palabras nos hace perder el hilo argumental. Me convence más la exposición de Felipe Martinez Marzoa sobre el Uno-Todo, por ejemplo, la segunda la titula "El individuo es un conjunto de individuos" (Arboleda) y hay aquí presenta las cosas como fuerzas que son pliegues de un conjunto global que no tiene afuera, que es la inmanencia.Continúa luego con el ethos geométrico, que es una interesante reflexión sobre el método spinoziano  donde la síntesis ocupa el lugar que el análisis en Descartes. Síntesis que dibuja un mapa que es, y aquí retoma el título, un claro laberinto. Viene a continuación un título que llama la atención : "Spinoza el que nunca llora". Eñl tema es, por supuesto, la alegría que Spinoza define como lo bueno. Pero acaba deslizándose por un terreno cercano a Bataille y Blanchot relativo al suplicio que me parece que no tiene nada que ver con Spinoza.

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