jueves, 10 de enero de 2019

SPINOZA, SCHOPENHAUER Y NIETZSCHE



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Escrito por Luis Roca Jusmet

 Spinoza, Schopenhauer y Nietzsche son tres filósofos modernos que, según Pierre Hadot, entienden la filosofía en el sentido antiguo, como una forma de vida. Comparto esta idea y considero, en contra del tópico, que Nietzsche está más cerca de Spinoza que de Schopenhauer, aunque sea cierto que este último lo influyó más en su formación filosófica. 
 Si seguimos a Nietzsche podemos comprobar que en sus textos manifiesta una actitud ambivalente hacia ambos. Pero con dos diferencias. La primera es que Nietzsche conocía mejor a Schopenhauer que a Spinoza. La segunda es que en el caso de Schopenhauer hay una transformación de lo que representa para Nietzsche. Pasa del elogio incondicional en "El nacimiento de la tragedia" ( paralelo al que hace de Wagner y de la cultura alemana de su época) a una crítica radical en la que acaba considerándolo un síntoma más del nihilismo que tanto critica. En cambio las alusiones a Spinoza son contradictorias : por una parte alude a él en su correspondencia con Overbek ( carta del 30/7/1881) haciendo referencia a lo que les une : crítica al finalismo, a la voluntad libre, a los hechos morales.. Por otra parte critica en "La Gaya Ciencia" (aforismo 333) considerar que hay algo de divino en el conocimiento o  en "El crepúsculo de los ídolos·  Amor de Dios como grado superior de conocimiento que considere que hay algo de divino en el conocimiento humano.
 Pero más allá de lo que creyera el propio Nietzsche ( que tiene la limitación de su conocimiento limitado de Spinoza y de la capacidad que tiene para reconocer de manera clara su propia trayectoria ) querría hacer una lectura personal de la cuestión.
 Mi planteamiento es que Nietzsche, más allá de las apariencias, está mucho más cerca de Spinoza que de Schopenhauer. Sobre todo desde la perspectiva ética que me interesa.
 Cosmológicamente hay tres concepciones diferentes, aunque a este nivel si podría haber más afinidad entre Nietzsche y Schopenhauer. En los dos casos hay una Voluntad ciega, sin finalidad ( lo que lleva, por otra parte, a Vidal Peña a decir que hay más similitud de Spinoza con Schopenhauer es que ven finalidad al orden natural, lo cual es cierto y también incluye a Nietzsche). Una cosa es que la Voluntad de Schopenhauer sea negativa y la de Nietzsche afirmativa pero esto sería desde la perspectiva ética que adoptan, no de lo que es en sí esta fuerza cosmológica. La concepción del tiempo es más similar en Spinoza y Schopenhauer, porque les dos son parminedianos, para ellos el tiempo es una expresión de algo eterno. Nietzsche, en cambio, es más heraclitiano. Su concepción del eterno retorno da al tiempo una dimensión ontológica.
 En cuanto a la epistemología los tres defienden una concepción intuitiva, aunque aquí continúa una mayor semejanza entre Schopenhauer y Nietzsche porque su intuición es opuesta a la racionalidad. En Spinoza la intuición es el último grado de conocimiento, que pasa por lo racional. En este sentido Spinoza sería más platónico. 
 Como he expuesto si hacemos un enfoque cosmológico-epistemológico podríamos encontrar más afinidad entre Schopenhauer y Nietzsche. Esto sería definitivo para filósofos como Giorgio Colli, que consideran que el aspecto cosmológico de Schopenhauer y Nietzsche es el determinante de su filosofía, así como una ética centrada en el problema del dolor. 

jueves, 3 de enero de 2019

CARTA DE GILLES DELEUZE SOBRE SPINOZA

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Escrito por Luis Roca Jusmet

 Gilles Deleuze escribe a Réda Besmania una interesante carta sobre Spinoza que publica la revista Lendemains ( nº 59, 1989 ), que ella dirige.
 La filosofía es, para Deleuze, creación de conceptos. Pero el movimiento del concepto se expresa a través de la sintáxis, del estilo. Pero no hablamos de cuestiones formales. La sintaxis es una tensión hacia el afuera del pensar porque provoca nuevos preceptos y nuevos afectos. El estilo, en filosofía, es un movimiento que implica el concepto ( manera de pensar), el precepto ( manera de ver y oír) y el afecto ( manera de experimentar ). 
 ¿ Cómo aplicamos todo ello a Spinoza ? La Ética spinozista es, como sabemos, un extraordinario desarrollo conceptual. Hay otra parte de la Ética que tiene que ver con los afectos, como sabemos. Pero hay una tercera Ética, que comienza el libro quinto. Habla de perceptos directos, intuitivos y puros. Son los tres grados del conocimiento de Spinoza : afecto, concepto, percepto.
 Spinoza, siendo el más filosófico de los filósofos, es el que más solicita una comprensión no filosófica. Se puede extraer nuevas percepciones y fuertes emociones sin entenderlo conceptualmente. La gran paradoja de Spinoza.

martes, 1 de enero de 2019

FRANÇOIS ZOURABICHVILI : EL NUEVO CONCEPTO DE FORMA DE SPINOZA

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Escrito por Luis Roca Jusmet

 Comentario al capítulo primero del libro : El nuevo concepto de forma.

 Spinoza plantea un nuevo concepto de forma, al margen de la teoria hilemorfista de la escolástica y tomando como punto de partida, para superarlo, el planteamiento cartesiano.
 Lo que se está planteando es el tema de la identidad, es decir de la existencia del individuo, y de su transformación : cuando un sujeto deja de ser lo que es para convertirse en otra cosa ? Spinoza diferencia entre cambio - donde se mantiene la identidad - y transformación - donde no se mantiene ? 
 Esto puede entenderse a un nivel general ( hablar de cualquier forma individual). a nivel humano ( forma humana ) o corporal ( cuerpo humano ). La cuestión es, ya de entrada, compleja : ¿ cuando hablamos de Todo y cuando de parte ? ¿ No es un Todo - individuo - parte de otro Todo, hasta llegar al Todo- Dios-Naturaleza-Sustancia ? ¿ No es cualquier parte un Todo porque tiene partes ? .
 ¿ Qué es un ser humano ? ¿ qué es un cuerpo humano ? 
 Spinoza no sigue a Descartes. Para Descartes no hay formas individuales ( la cuestión de lo individual la plantea Descartes de una manera muy precaria). Tampoco sigue la teoría hilemórfica porque no considera el acto una actualización de la potencia de la materia. La materia, para Spinoza, es potencia, es poder. Hay una actualización necesaria de la potencia, en Spinoza. Actualización necesaria de la potencia quiere decir, contra lo que afirma Leibnitz, que no hay mundos posibles.
 Si hablamos a nivel de cuerpo nos encontramos con la mala solución de Descartes. Para él hay una sola sustancia material, la extensa, que es la que ocupa un espacio. La división entre los cuerpos es numérica, se basa en la división de esta sustancia. ¿ Pero cuál es el criterio para diferenciar un cuerpo del otro, cuál es la medida ? La definición cartesiana es la siguiente : lo que puede ser transportado conjuntamente manteniendo la misma cantidad de materia. Definición que, por poco que profundicemos, presenta cantidad de problemas ? ¿ Y si separamos una parte ? ¿ Es otro cuerpo ? 
 Pasemos ahora a lo que recoge Zourabichvili de Spinoza sobre la definición de ser humano. En la Ética Spinoza nos formula tres definiciones :
 Primera : Unidad modal de cuerpo y espíritu. Es decir, un modo finito que incluye el atributo materia y el atributo espíritu.
 Segunda : Deseo, que sería una expresión del conatus, es decir, de la tendencia de cualquier individuo en conservar lo que es.
 Tercera : un ser activo, es decir el único capaz de actuar. 
 El problema es si la esencia del ser humano es común o es singular. Podríamos pensar que es común en la medida en que justo la definición no se basa en lo que Spinoza imaginario ( que es la ficción de imaginar el género y la especie ) sino en lo común, en lo compartido. Por otra parte Spinoza plantea también la esencia singular de cada ser humano, en la medida que cada cual tiene una estructura afectiva diferente ligado a un cuerpo también diferente.
 Una última cuestión que vale la pena considerar es su planteamiento de comunidad humana, entendida como unión de los individuos que cooperan y comparten para llegar a un cuerpo político que aumenta la potencia ( aunque sin caer en una idea comunitarista en la que se diluyen las individualidades para crear una entidad superior ). Es un tejido, un cuerpo complejo en la que las partes mantienen su diferencia.
 Este primer capítulo me parece ya extraordinariamente sugerente en lo que podemos apreciar de los textos filosóficos de Spinoza.

sábado, 22 de diciembre de 2018

FRANÇOIS ZOURABICHVILI : "SPINOZA. UNA FÍSICA DEL PENSAMIENTO" ( 1 )

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 Escrito por Luis Roca Jusmet

 Empiezo aquí y ahora una serie de textos para analizar uno de los libros más interesantes que se han escrito sobre la obra de Spinoza. Su autor es François Zourabichvili, nacido en 1965 y muerto trágicamente por suicidio a los 41 años ( 2006). El libro lo escribió a los 37 años, el año 2002. La editorial argentina Cáctus lo traduce en español el año 2014.
 Empezaré por la introducción. La cuestión es entender y aclarar al gran tesis de Spinoza : la de la multiplicidad de los atributos. La cual nos conduce a tres preguntas ( y por tanto a tres problemas teóricos ):
Primero : ¿ Cómo p ensar exactamente la identidad real del espíritu y el cuerpo, entendiendo que son dos expresiones de una misma substancia ?
 Segundo : ¿ Qué quiere decir que hay infinidad de atributos que no podemos ni podremos conocer ?
 Tercero : ¿ Cómo puede entenderse el devenir de la Naturaleza desde el pensamiento ?
 Las dos primeras cuestiones se han tratado ampliamente, aunque sin llegar a una respuesta convincente. La tercera, comenta el filósofo francés, no se ha tratado. François Zourabichvili considera además que es fundamental para clarificar los problemas anteriores.
 Su planteamiento consiste en buscar una explicación propia del devenir del pensamiento ( "la física del pensamiento" ) sin recurrir a un paralelismo fácil con la mecánica de los cuerpos.
 El concepto básico sobre el que gira la reflexión de Zourabichvili es el de forma. Hay que apreciar que Spinoza plantea una explicación renovadora, al igual que Leibnitz, al que normalmente se le atribuye. 
 La noción de forma es uno de los hilos conductores de la "Ética".
 - Parte 1 : trata del juego no reglado de las formas.
- Parte 2 : formula una definición original de forma.
- Parte 3 : en el prefacio aparece la idea de la Naturaleza como transformación de las formas.
- Partes 4-5 : la forma como elemento que nos permite entender los principios de una medicina. 
 Es importante insistir que Spinoza no se refiere únicamente al cuerpo cuando habla de forma. También menciona "el ser formal del espíritu humano" o la "forma de hombre".
 Otra cuestión muy importante es la del entendimiento infinito, que nos lleva a la concepción de un "Universo pensante". Lo cual nos interpela a una relectura de la parte 2.
 Cuestiones también interesantes son la de "noción común" e "intuición de tercer grado", que nos lleva a la pregunta de ¿ qué es una idea ?.
 Las cuatro tareas que, en definitiva, plantea el libro son :
Primera tarea : entender la concepción renovada de forma que nos brinda Spinoza.
Segunda tarea : ir de la individualización del cuerpo a la de la mente. 
 Tercera tarea : entender lo que significa "el entendimiento infinito".
  Cuarta tarea : exponer la psicopatología que podemos elaborar a partir de la Ética.
  

martes, 4 de diciembre de 2018

SPINOZA Y EL REPUBLICANISMO LIBERAL


 Escrito por Luis Roca Jusmet



 El liberalismo tiene hoy muy mala prensa entre la izquierda. Del neoliberalismo mejor ni hablar . Lo consideramos, desde la izquierda, la causa de todos los males. No soy un liberal en sentido estricto, pero me gustaría una análisis más matizado de este término y una aclaración en cuanto al neoliberalismo. Me gustaría también reivindicar un cierto liberalismo, en el que voy a situar a Spinoza, John Stuart Mill y Michel Foucualt. Ya sé que llamar liberales a Spinoza o a Foucualt escandalizará a muchos intelectuales de izquierda. A partir de aquí quiero sugerir  una posible conexión entre Spinoza,  John Stuart Mill y Michel Foucault, aunque solo sea como un ejercicio reflexivo.
 Baruch Spinoza existió antes de que surgiera el término liberalismo, por supuesto. Pero retroactivamente, si consideramos el liberalismo político como una tradición centrada en la defensa de las libertades individuales y en un funcionamiento democrático, podemos situarlo en esta línea. En los mejores representantes del liberalismo, en lo que es más aprovechable por una izquierda renovadora y democrática.
 Toda la vida de Spinoza está centrada en la defensa de la libertad personal y la libertad política, que él llama democracia. La democracia tenía entonces un sentido despectivo, de gobierno plebeyo. Para Spinoza es el gobierno mejor, el de la mayoría, el que aúna fuerzas en lugar de dividirlas. Es el gobierno de los ciudadanos y no de los súbditos. Otra cosa es que tiene una visión selectiva de los ciudadanos, como los liberales posteriores hasta el siglo XX. Este será uno de sus defectos de origen. Spinoza excluye a los extranjeros, los siervos y las mujeres. Para Spinoza el súbdito es un esclavo. El ciudadano es un hombre libre porque domina sus pasiones y porque se somete a las leyes que él mismo ha producido.
Spinoza, que muere cuando estaba hablando de la democracia en su Tratado político no concreta como. Pero no parece que defendiera una democracia directa sino más bien representativa. La libertad, para Spinoza, era capacidad de elección y de decisión, dependía de elementos internos y externos.
  John Stuart Mill es un filósofo del que creo que hoy todavía puede enseñarnos algunas cosas interesantes. Es, efectivamente, un representante de la burguesía ilustrada británica de su época y como tal era colonialista ( la democracia la consideraba únicamente para los paises civilizados, no para la India) y elitista / ( pretendía excluir a los analfabetos y gente que vivía de la caridad pública del sufragio, voto cualitativo). Fue, de todas maneras, menos clasista que John Locke, que consideraba que el voto era solo para los propietarios. Defendió el sufragio femenino, lo que le valió su expulsión del Partido Liberal y su pérdida de condición de parlamentario, Su teoría económica podría de calificarse hoy de socialdemócrata  porque defendía una intervención del Estado, reformas laborales para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y también la existencia de servicios públicos públicos. Planteó también cuestiones sobre los parlamentarios que hoy resultan interesantes : máximo de siete años, voto personal no sujeto al centralismo del partido, condición no privilegiada...).Su teoría del utilitarismo es la del Principio de la Máxima Felicidad Posible : máxima felicidad para el máximo número de personas. Sienta así las bases de unos principios universales basados en el respeto y la solidaridad con el otro. Entendiendo por Felicidad lo que cada cual entendiera como tal. Claro que Marx tenía razón cuando planteaba que sin condiciones materiales dignas de existencia no hay felicidad posible. Pero el planteamiento como tal es bueno, es la base de los derechos humanos universales. Sitúa la moral como unas normas hacia el otro, como una ley que es independiente de las creencias y de los valores. Lo que él entendía por utilidad era muy amplio, quería decir lo que nos producía bienestar.

jueves, 29 de noviembre de 2018

EL ENCUENTRO FALLIDO ENTRE SPINOZA Y LACAN




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 Escrito por Luis Roca Jusmet

 A Lacan le gustaba Spinoza. Explicó que de joven tenía decorada su habitación con las proposiciones de la Ética. Ahora bien, hay que señalar que Spinoza y Lacan plantean dos concepciones antropológicas opuestas, de las que se derivan dos éticas diferentes. La ética de Spinoza es la del hombre completo, la de Lacan la del hombre estructuralmente incompleto. La condición humana, según Lacan, es la de la castración. Y el que no la acepta se pierde en la psicosis. 

 El conatus que formula Spinoza es el impulso vital de cualquier cuerpo, la tendencia a perservar en lo que se es. Hay afección corporal en las interacciones de los cuerpos, en los efectos de los unos sobre los otros. En la mente el conatus se corresponde con el deseo y las afecciones con los afectos. El deseo es racional cuando su causa es entendida por el sujeto.Hablamos de ideas adecuadas cuando sabemos el porqué de nuestros deseos y de ideas confusas e inadecuadas cuando no conocemos su causa. Es decir cuando no sabemos lo que queremos.El amor y el deseo pueden ser excesivos. El amor es la alegría acompañada de la idea de una causa exterior, lo cual quiere decir que el amor es hacia alguien a quién suponemos nos causa alegría y ya es en sí mismo una alegría. Puede ser excesivo si tiene un carácter obsesivo o dependiente. Lo mismo de los deseos inmoderados. El placer es mental ( afecto alegre) pero proviene de una parte de la afección específica de una parte del cuerpo. Puede ser malo en la medida en que es excesivo y bloquee la acción de otras partes del cuerpo, es decir que desequilibre el cuerpo. Esta es la crítica a los deseos inmoderados, que se transforman en pasiones, ya que son patológicos. La ambición y la avaricia son excesivos porque parten del delirio de que la gloria o el dinero nos darán una alegría total y en realidad lo que produce es inestable e inconsistente y nos hace dependientes y tristes. e la lujuria, la embriaguez y la gula. El dolor también es mental y es malo porque produce tristeza. Pero es bueno en la medida en que pone un límite a un placer que desequilibraría al cuerpo. Es decir, que solo es bueno en la medida que evita o nos avisa de un mal que produciría una importante tristeza. El odio tiene un carácter destructivo, hacia uno mismo y hacia el otro. Cuando el individuo entiende que forma parte de una realidad única entonces se sumerge en un sentimiento oceánico que es la auténtica felicidad.
 La concepción de Lacan es totalmente contraria. Parte del carácter estructural de la falta. El deseo está causado por esta falta y nunca puede completarnos. Están también las pulsiones. Hay una pulsión de muerte y un empuje al goce que tienen un carácter destructivo. La pulsión es siempre ciega y nos conduce a la repetición. La felicidad, como ya apuntó Freud, es un imposible. Podemos ver la mejor manera de regular nuestro goce, la más propia, pero tampoco nos hará felices.
 Dicho esto me gustaría comentar una profunda afinidad en sus propuestas éticas. En los dos casos hay una ética del deseo. Y de un deseo que está más allá de lo imaginario. Un deseo que es un anhelo de ser fiel a lo más propio. Es decir, un deseo que expresa lo necesario para cada cual. Una apuesta por la libertad como ruptura de lo automático de la repetición. 
 Hay también una ética de la verdad, una voluntad de derribar los ídolos que constituyen las ilusiones humanas más arraigadas : el libre albedrío, el finalismo, el animismo. 
 Son, en último término, dos intempestivos, dos espíritus libres capaces de pensar por sí mismos, sin concesiones ni a las convenciones ni a la galería. 
 El encuentro entre Spinoza es siempre un encuentro fallido. No son complementarios, ni tan siquiera compatibles. Pero su cruce puede tener toda la fecundidad de las chispas que pueden salir de estos encuentros fallidos. 

lunes, 26 de noviembre de 2018

BARUCH SPINOZA

Spinoza


Las traslúcidas manos del judío
labran en la penumbra los cristales
y la tarde que muere es miedo y frío.
(Las tardes a las tardes son iguales.)
Las manos y el espacio de jacinto
que palidece en el confín del Ghetto
casi no existen para el hombre quieto
que está soñando un claro laberinto.
No lo turba la fama, ese reflejo
de sueños en el sueño de otro espejo,
ni el temeroso amor de las doncellas.
Libre de la metáfora y del mito
labra un arduo cristal: el infinito
mapa de Aquel que es todas Sus estrellas.

domingo, 25 de noviembre de 2018

ÉTICA Y POLÍTICA EN SPINOZA

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Escrito por Luis Roca Jusmet

 Al margen de los dos libros dedicados a la política ( Tratado teológico-político y Tratado político ) es interesante complementar estos textos con la parte cuarta de su Ética
dedicada a "La servidumbre humana y a la fuerza de los afectos." Vamos a ver las conceptualizaciones interesantes que aparecen en su libro fundamental para la política.

PRIMERA CUESTIÓN

 Desmontaje de ficciones. Hay que mostrar que utilizamos una serie de conceptos ficticios, y que son, por tanto, ideas inadecuadas. Por una parte el de Perfección. La primera ficción es el ideal de perfección. En realidad es una proyección humana basada en la creencia de que las cosas naturales se mueven por fines, cuando estos no son más que expresiones del deseo humano. Los humanos deseamos y los fines son aquellos actos orientados a la consecución de lo que queremos. La perfección es entonces un modelo ideal inventado por el hombre. En este sentido lo único que tiene sentido es darle un sentido relativo. Una cosa será más o menos perfecta en la medida que se aproxime o no al modelo ideal que formulamos. Los conceptos absolutos de Bondad,Virtud o Justícia son ejemplos fe este tipo de ficciones. Hay que asumir el carácter relativo de los términos bondad, virtud o perfección.
  Una acción humana solo puede considerarse buena, es decir virtuosa, si aumenta la perfección, es decir la potencia. es decir que es buena si te permite desarrollar tu capacidad, lo cual te producirá alegría. Aquí podemos relacionar con lo que afirma, por ejemplo, Amartya Sen en su teoría de las capacidades. Una sociedad es justa en la medida en que es capaz de potenciar las capacidades de los ciudadanos. Pero también dice Spinoza que lo bueno es lo útil, lo cual nos permitiría entonces vincularlo a John Stuart Mill. De lo que se trata es de saber lo que es útil para nosotros, es decir lo que nos aumenta la potencia y nos produce alegría. También lo que es malo,inútil, es decir lo que nos disminuye la potencia y produce tristeza. Si actuamos de manera racional lo hemos de hacer en función de determinar los actos que son útiles y los que no para aumentar nuestra potencia. También la razón nos ayuda a saber la causa de porque no hacemos lo que es bueno. Este conocimiento es el que nos permite transformar nuestros actos. Actuar irracionalmente quiere decir hacer aquello que nos perjudica.
 Conclusiones políticas. La mejor propuesta política es la que permita más igualdad de oportunidades para desarrollar las propias capacidades, y la que sea más útil, en el sentido que permita el máximo de alegría para el máximo de personas. Esto nos sitúa en la tradición del liberalismo igualitario.

SEGUNDA CUESTIÓN

 Derecho natural. Cada ser singular tiene derecho a hacer lo que hace, ya que el derecho depende de la potencia. Cada cual hace lo su naturaleza le permite en relación con los otros seres singulares. Si los hombres fueran racionales entonces cooperarían entre sí, pero como se dejan llevar por las pasiones entran en conflicto. Aquí no hay delito porque no hay leyes.
 Estado y ley. Es necesario porque ya que nos mueven las pasiones viviríamos en conflicto permanente. Los individuos hacemos un pacto ( contrato social) que nos convierte en ciudadanos. Nuestra razón nos dice que, partiendo de lo anterior, lo mejor es elaborar unas leyes a las que debemos someternos, sea por razón o por miedo. En el primer caso la obediencia de las leyes es libre y en el segundo no. Acordadas las leyes el que no las sigue comete un delito y, por tanto, es sancionado. 
 Justícia. La justícia es un efecto del Estado. esto quiere decir que en un estado natural, en el que impera el derecho, nada es justo ni injusto. La justícia y la injustícia aparecen cuando se acuerdan unas leyes. Justo es el que las sigue e injusto el que no lo hace. 
 Conclusión política. El hombre pasa del estado natural al estado civil, lo cual quiere decir que limita su derecho natural a la ley que el Estado debe garantizar. Si las leyes se han elaborado con el fin de garantizar la libertad y la seguridad de todos, entonces consideramos justo el cumplimiento de la ley e injusto el incumplimiento. Nos situamos en la misma tradición liberal republicana. Podemos considerar que el neorepublicano liberal Philip Pettit recoge esta idea en su defensa de la idea de libertad como no-dominación.

domingo, 11 de noviembre de 2018

SPINOZA : ORIGEN Y NATURALEZA DE LOS AFECTOS

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Escrito por Luis Roca Jusmet



  La Ética de Baruch Spinoza me parece uno de los trabajos filosóficos más potentes y fecundos de toda la Historia de la Filosofía. Voy a comentar aquí la parte tercera, que es la que podríamos llamar, tomándonos muchas libertades, psicológica. La primera y la segunda parte las llamaré ontológicas : tratan respectivamente sobre lo que es y sobre lo que somos. La primera lo hace sobre Dios o la Substancia eterna, cuyas expresiones infinitas son el pensamiento y la extensión. Como parte de esta Substancia o unidad de todas las cosas están los modos finitos, que es lo que somos cada uno de nosotros. Con lo que pasamos a la segunda parte que habla de las ideas y los cuerpos. Las ideas son los modos finitos como se expresa el pensamiento, que es a su vez expresión de Dios; y el cuerpo es el modo finito como se expresa la extensión, que es igualmente atributo de Dios. Lo cual quiere decir que Dios es materia, aunque no solamente materia. Desde esta ambigüedad podemos discutir si es pertinente o no llamar materialista a Spinoza. Al ser modos finitos tenemos una duración y nos desplegamos en el tiempo. Dice Spinoza que hay una conexión entre el orden de las ideas y de los cuerpos y el sentido que tiene esta afirmación se presta a muchas interpretaciones.

Un término clave para entender el planteamiento de Spinoza es el de conatus, que es la esencia y la potencia de todos los modos finitos. Es el esfuerzo, la energía para perservar en lo que es. Hay un conatus del alma que llama la voluntad ( o querer ) y uno del cuerpo, que llama apetito ( o impulso). El deseo viene a ser la confluencia entre lo que queremos, desde la mente y el impulso que experimentamos desde el cuerpo. Es, por tanto, un impulso consciente, es decir vinculado a una idea. El deseo puede surgir de ideas adecuadas o inadecuadas. Surge de ideas adecuadas cuando está determinado por la propia naturaleza de cada cual, de lo que es. Es la pulsión de vida, que nos lleva a obrar, a actuar. No hay pulsión de muerte, como dirían los psicoanalistas, porque las tendencias destructivas son producto siempre de ideas inadecuadas, de pasiones tristes provocadas por los otros.

Las pasiones son ideas inadecuadas porque están producidas por causas externas y no internas, es decir que son reacciones a las acciones de otros cuerpos. Hay aquí una afinidad con Nietzche, cuando éste dice que el poder de la voluntad afirmativa de la vida lleva a la acción, mientras que la impotencia conduce a la reacción. Los nobles, los sanos, los fuertes, actúan. Los serviles, los débiles, los cobardes reaccionar. Es su resentimiento el que se vuelve creador.

sábado, 10 de noviembre de 2018

LAS ENSEÑANZAS DE LA ÉTICA DE SPINOZA


 Aunque la idea del blog es publicar artículos originales sobre Spinoza publico aquí ( con su permiso ) un texto de Maria Jimena Solé que comentaré en una entrada posterior.

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Las enseñanzas de la Ética de Spinoza [1]
María Jimena Solé
Traducción de Alfredo Lucero Montaño

En el Tratado teológico-político (TTP),[2] Spinoza postula que “el fin de la filosofía no es otro que la verdad” (GIII/179). Esta descripción se completa con las primeras páginas del Tratado de la reforma del entendimiento (TdIE) donde Spinoza presenta sus propios motivos para recurrir a la reflexión filosófica. En estas páginas, Spinoza afirma que la reflexión sobre la cuestión de si existe un verdadero bien fue originada por su experiencia de un sentido de futilidad en relación con la mayoría de las cosas que suceden en la vida cotidiana. Esta experiencia le hizo preguntarse si había un bien que, en sí mismo, lograra afectar al espíritu y le hiciera “gozar eternamente de una alegría” de una manera consistente (GII/5). Por ello, la necesidad de la búsqueda de la verdad se le impuso como resultado de lo que podríamos llamar una experiencia de vida.

Pero el deseo de encontrar el verdadero bien implicaba un cambio completo en su forma de vida. Tuvo que abandonar la búsqueda de lo que las personas generalmente asocian con los bienes más importantes: la riqueza, el honor y los placeres corporales, ya que éstos son bienes manifiestos e inseguros que distraen la mente y dejan a aquellos que los persiguen en un estado permanente de insatisfacción. Además, dice, a menudo terminan poniendo en riesgo la vida de la persona que los persigue cuando son buscados como bienes en sí mismos y porque representan ciertos males. En cambio, Spinoza escribe: “el amor hacia una cosa eterna e infinita apacienta el ánimo con una alegría totalmente pura y libre de tristeza, lo cual es muy de desear y digno de ser buscado con todas nuestras fuerzas” (GII/7). Spinoza admite, sin embargo, que no es capaz de realizar tal cambio. Reconoce que no puede dejar de ser afectado por la codicia, la lujuria y la gloria.

Entonces, ¿cómo se logra cambiar la forma de vivir de acuerdo con los requisitos de la filosofía? ¿Cómo se puede dejar atrás el modo de vida vulgar que relaciona la felicidad con los conceptos de riqueza, honor y placer para convertirse completamente en un reflejo del verdadero bien, en la búsqueda de la felicidad auténtica? La respuesta de Spinoza apunta a la posibilidad de reemplazar el círculo vicioso, que amenaza a la filosofía en convertirla en inocua, en un círculo virtuoso que refuerce constantemente su propia necesidad. Escribe:

Sólo veía una cosa: que, mientras mi mente se entregaba a esos pensamientos, se mantenía alejada de aquellos otros y pensaba seriamente en la nueva tarea. Esto me proporcionó un gran consuelo, puesto que comprobaba que esos males no eran de tal índole que resistieran a todo remedio. (GII/7)

Spinoza afirma que los momentos dedicados a la reflexión, que eran raros y breves al principio, aumentaron en frecuencia y duración en la medida que conocía la naturaleza del verdadero bien, lo que le permitió descubrir una primera, fundamental, verdad: que no hay bien o mal, no hay perfección o imperfección en la naturaleza, porque “todo cuanto sucede se hace según el orden eterno y según las leyes fijas de la Naturaleza”. (GII/8) La filosofía — la búsqueda de la verdad a través de la razón– que Spinoza había empezado presentándola como necesaria para hacer soportable la vida –como un medio para combatir la inutilidad de los acontecimientos mundanos– se revela, al final, como algo valioso en sí mismo. Así, Spinoza identifica el “bien supremo” con la adquisición de una naturaleza humana que es más estable (menos expuesta a las fluctuaciones de las pasiones) y más perfecta (más potente). Esta naturaleza consiste en el conocimiento de la naturaleza y su unión con el ser humano.

La preocupación práctica (para alcanzar la felicidad y encontrar un bien que proporcione una alegría duradera) produce la necesidad de asumir una actitud teórica (investigar si existe el verdadero bien) que, a su vez, implica en sí mismo un cambio de conducta. Así, el cambio en la forma de vida se produce de una manera doble. Realizar una investiagación racional proporciona evidencia para descubrir el verdadero bien en esa misma investigación racional. Porque, mientras reflexionamos, conquistamos –aunque sólo sea en breves instancias– un estado de verdadera felicidad. Además, las verdades que descubrimos debido a la meditación racional —por ejemplo, que no hay nada bueno o malo en la naturaleza o que los bienes que persiguen las personas comunes suelen tener efectos éticos adversos— nos hacen cambiar la forma en que valoramos el mundo. Además, eliminan los obstáculos que impiden nuestra adquisición del verdadero bien. El conocimiento y la felicidad se revelan como aspectos integrales de cada uno. Para encontrar el bien más elevado, uno debe entender la naturaleza, y mientras uno entiende, es decir, piensa racionalmente y adquiere un conocimiento verdadero de la naturaleza, uno posee el bien más elevado.

Spinoza entonces pregunta qué debemos hacer para adquirir el conocimiento de la naturaleza que es constitutiva de una naturaleza humana estable y que coincide con su bien más elevado. ¿Qué debemos hacer, es decir, para poder filosofar? “Pero, ante todo,” responde, “hay que excogitar el modo de curar el entendimiento y, en cuanto sea posible al comienzo, purificarlo para que consiga entender las cosas sin error y lo mejor posible” (TdIE, GII/15). Spinoza reflexiona a continuación sobre los medios para aprehender: su método y la noción de certeza. El primer resultado de esta reflexión, que ocupa a Spinoza durante las partes restantes de la TdIE, es que no existe un criterio para la certeza diferente de la verdad. Spinoza escribe que “para la certeza de la verdad no se necesita ningún otro signo, fuera de la posesión de la idea verdadera” (GII/15). Por lo tanto, Spinoza afirma, mientras discute implícitamente con Descartes, que el verdadero método “no consiste en buscar el signo de la verdad después de haber adquirido las ideas, sino en el camino por el que se buscan, en el debido orden, la verdad misma o las esencias objetivas de las cosas o las ideas (pues todo esto viene a ser lo mismo)” (GII/15).

Es importante advertir que el método así descrito no es un preludio de la filosofía. No es un medio para examinar ideas ya adquiridas por medio de una condición extrínseca. El método auténtico, afirma Spinoza, es el camino a través del cual uno busca ideas verdaderas. Por lo tanto, purificar la forma en que uno llega a comprender o adquirir conocimiento no es una condición previa de la filosofía. Por el contrario, podríamos pensar que el método verdadero para purificar la mente y liberarla del error es la filosofía en sí misma.

La filosofía, para Spinoza, es una práctica, una búsqueda, un camino que conduce a la verdad y la felicidad. Con este fin, y en la medida en que la Ética demostrada según el orden geométrico (Ética) es la exposición más completa y madura de la filosofía de Spinoza, no debemos entender que sus lecciones se limitan a la naturaleza verdadera de la naturaleza y la naturaleza humana. Debe considerarse que su lección más importante consiste en algo más: algo que no apunta ni al conocimiento que ya poseemos ni a las verdades que ya hemos descubierto, sino a los medios por los cuales es posible reconocer estas verdades como tales y producir nuevos conocimientos.

No es difícil encontrar en las cadenas argumentativas de la Ética los signos de esta idea. El espíritu de la filosofía de Spinoza no consiste simplemente en ser una doctrina positiva particular, sino algo más. Entre otros lugares, podríamos, por ejemplo, señalar: E1ap; E2p47s y 49s; E3pref, E4pref y E5pref. A continuación, un breve análisis de estos pasajes.

En el apéndice de la primera parte, Spinoza dice que ya ha explicado la naturaleza de Dios y sus propiedades. Señala que tantas veces como tuvo la oportunidad, ha tenido la intención de eliminar todos los prejuicios que pudieran impedir la concepción correcta de sus demostraciones. Sin embargo, como todavía quedan muchos prejuicios “que podrían y pueden, en el más alto grado, impedir que los hombres comprendan la concatenación de las cosas” (GII/77), dedica algunas páginas a examinar estos prejuicios y enseñar a los lectores cómo eliminarlos. Spinoza denuncia la existencia de un prejuicio original: “que los hombres supongan, comúnmente, que todas las cosas de la naturaleza actúan, al igual que ellos mismos, por razón de un fin” (GII/78), de donde surgen muchos otros prejuicios (como la idea de un libre albedrío, la idea de un Dios trascendental, personal y providencial que premia y castiga a sus criaturas y que ha creado la naturaleza para beneficio de los seres humanos). El apéndice está dedicado, primero, a demostrar por qué la mayoría de los seres humanos son propensos a aceptar estos prejuicios y, entonces, refutarlos todos a su vez y mostrar cómo todos están conectados a un error epistemológico común. Spinoza afirma, entonces, que en la medida en que cualquier prejuicio de este tipo aún permanezca en el lector, “cada cual podrá corregirlos a poco que medite” (GII/83).

Sólo eliminando los errores que sustentan los prejuicios de la mente es posible comenzar a captar la verdad más elevada; una noción de Dios que existe y obra en virtud de la necesidad de su naturaleza y que produce necesaria e infinitamente modos finitos que están en él. Ninguna de las verdades sobre Dios y la naturaleza que Spinoza ha expuesto durante la primera parte de la Ética puede ser confirmada por aquellos individuos cuya comprensión racional está confundida por los prejuicios mencionados en el apéndice. El spinozismo se revela, en este momento, como el proceso de reconocimiento de que la verdad implica el esfuerzo de liberarse de los errores que confunden a la mente y que, a su vez, están arraigados tanto en el conocimiento tradicional como en la naturaleza finita de la mente humana.

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